chocolate, cacao

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El chocolate ha sufrido durante décadas el dedo acusador que lo tachaba de poco saludable pero parece que su suerte ha cambiado. Todo se debe a su alma, el cacao, repleto de flavonoides y de antioxidantes. Eso sí, ni todos los chocolates son igual de saludables ni tenemos carta blanca para lanzarnos a por sus onzas ¿Es el chocolate saludable? Tenemos nueve respuestas (y para todos los gustos).

1. Es el cacao, no el chocolate

La principal razón por la que los expertos en alimentación saludable han vuelto su mirada hacia el chocolate está en el cacao y, más concretamente, en su poder antioxidante. Las semillas del cacao contienen flavonoides, protectores naturales con un amplia gama de potenciales beneficios para la salud. Es especialmente significativa la presencia de flavonoles, un tipo concreto de flavonoide conocido por su capacidad antioxidante y  su acción beneficiosa sobre el sistema cardiovascular.

Pero hay mucho más: el cacao contiene fibra, hierro, magnesio, potasio, cinc, selenio…

2. ¿Realmente es cacao?

Fruto del cacao, del que se extraen las semillas.

Corren ríos de tinta sobre la pureza del cacao y cómo se procesa para convertirlo en chocolate. La controversia es tal que el mundo anglosajón ha establecido una radical división entre cacao y cocoa. El primero es el cacao secado, fermentado y molido hasta convertirse en una pasta gracias a la manteca que forma en el proceso con su propia manteca. Al parecer, en esta forma -sobre todo si se seca a baja temperatura-, las propiedades del cacao se mantienen mejor. El segundo término se refiere a otro tipo de producto  más procesado. Su origen también está en el cacao (o cáscara y hollejos de cacao formando una manteca) pero la técnica  y mezcla empleadas puede reducir su capacidad nutritiva significativamente. Es más, hay quien quita en este proceso los flavonoides del chocolate para reducir su amargor. Los fabricantes se esmeran por desarrollar procesos que conserven lo mejor posible los nutrientes del cacao pero los expertos chocolateros apuestan por el proceso natural, menos invasivo.

3. Mejor si es negro

Cuanto más cacao (en polvo o pasta) contenga un chocolate, más saludable será. La receta clásica de chocolate se limita a incorporar azúcar a la pasta, y quizá vainilla como aromatizante. Los más chocolateros -los que optan por porcentajes de cacao entre el 99% y el 70%- defienden apearse aquí, apostando por chocolates orgánicos que huyan de estabilizantes como lecitina de soja o sobredosis de azúcares. La misma regla puede aplicarse con el chocolate con leche -con un 50% o menos de cacao- y que suele contener algo más de azúcar y compuestos añadidos. El chocolate blanco parece no formar parte ni de la ecuación.

Por regla general, se aconseja un consumo moderado

4. Lo que realmente engorda es el azúcar

Tan importante es el cacao como el endulzante empleado en la mezcla. En las tiendas puedes encontrar barras que se sirven de azúcares procesados o siropes que son menos saludables que otras opciones como la miel, el azúcar moreno, la estevia…

Bombones, imagen de Ryan McGuire

Bombones, imagen de Ryan McGuire

5. ¿Cuánto tomar?

Depende del tipo y de lo que acompañe al chocolate: no es lo mismo una onza de chocolate negro que una tarta de chocolate o una caja de bombones. Por regla general, se aconseja un consumo moderado, ya que suele incorporar azúcar y es un alimento calórico. Una onza diaria varias veces a la semana puede ser un buen plan.

6.  ¿Qué hará el chocolate (o mejor dicho, el cacao) por ti?

El poder antioxidante del cacao mejora el riego sanguíneo y baja la presión arterial, según algunos estudios. Al parecer, se debe a que los flavonoles animan al organismo a producir óxido nítrico, sustancia que relaja las arterias y rebaja la resistencia del flujo de la sangre. Con todo, especialmente si se padece de alta presión sanguínea, conviene tomarse estas conclusiones con papel de fumar.

El chocolate también podría reducir los niveles del colesterol y, según sugiere un estudio publicado por British Medical Journal, disminuir el riesgo de enfermedades del corazón hasta en un tercio. No obstante, sus autores aseguran que necesitan más pruebas para confirmar este extremo. Del mismo modo, otra investigación canadiense sobre una población de cerca de 45.000 personas parece indicar que un consumo moderado reduce las posibilidades de sufrir un infarto o minimiza sus consecuencias.

7. Bueno para la memoria (y para la piel)

Una investigación de la Escuela Médica de Harvard aporta indicios sobre la incidencia positiva del cacao -e incluso del chocolate caliente bebido con moderación- para prevenir la pérdida de memoria, al preservar el fluido sanguíneo en diversas áreas del cerebro.

La acción de los flavonoides parecen convertirle también en un buen aliado para proteger la piel de la radiación del sol.

8. Sacia y calma

El mito de que el chocolate es un buen sustituto del sexo puede ser cierto según la persona, pero lo que parece claro es que provoca un efecto calmante sobre la hormona que más influye en el estrés. Además, el chocolate negro -aseguran investigadores suizos- sacia, lo que siempre viene bien para matar el gusanillo.