Compras cooperativas: cuando productor y consumidor trabajan juntos

compras cooperativas de La buena vida

INFORMACIÓN IMPORTANTE:

Este contenido ha sido publicado en el pasado. Desde noviembre de 2017 el Mercado de la Buena Vida tiene otro formato. Visita nuestra web para saber más.

La buena vida apuesta por las compras cooperativas. Unimos a consumidores y productores para que ambas partes tengan un trato justo. Los primeros, porque así puede acceder a alimentos ecológicos y artesanos de calidad a un precio razonable. Los segundos, porque pueden aumentar su margen y ser más eficientes a la hora de producir. En este caso, la unión sí hace la fuerza.

 Las hemerotecas están llenas de frases célebres pronunciadas por célebres empresarios y políticos poniendo por las nubes la importancia del trabajo en equipo. De lo importante que es la unión para conseguir la fuerza. Pero ¿se comparte también el éxito? La realidad no suele ser tan bonita.

La realidad tiene más que ver con productos comercializados en largas cadenas de distribución, en la que hay dos claros perdedores: el primer eslabón de la cadena –el productor- y el último, el consumidor.

Las razones son de sobra conocidas. El productor se ve obligado constantemente a ajustar precios para sobrevivir en un mercado globalizado y altamente competitivo. Bajar los precios significa reducir márgenes y, por tanto, percibir menos por el trabajo. O, directamente, perder dinero y echar por tierra el esfuerzo. Ocurre en casi todos los sectores, del cultivo de patatas a la moda.

Por otro lado, el consumidor –el destinatario de la cadena- se ve expuesto a subidas (en ocasiones, caprichosas) de precios en productos de primera necesidad y encuentra pocas opciones para comprar otros productos (por ejemplo, la ropa) con una calidad razonable y criterios de producción sostenibles y éticos. No siempre son asequibles.

¿Se puede romper esta dinámica? De hecho, se viene rompiendo desde hace años. Al frío de la crisis y empujados por una mayor conciencia social y ambiental, los consumidores llevan mucho tiempo organizándose para consumir juntos y mejor. Seguramente, cerca de ti hay un grupo de consumo montando por vecinos, amigos o compañeros de trabajo que se han unido para recibir, por ejemplo, cestas de verdura ecológica cada semana. Se la compran directamente a un productor, lo cual abarata el coste al tiempo que el agricultor obtiene mayor margen y no tira nada porque sabe que dará salida a lo que cultive. Todos ganan.

A partir de la idea de los grupos de consumo, han surgido muchas otras fórmulas para dar cabida a quien, por la razón que sea, no quiere participar en ellos, ya que exigen cierto compromiso. Todas estas nuevas ideas se agrupan en un concepto más amplio llamado compras colectivas o compras cooperativas.

La idea es la misma: un conjunto de consumidores se juntan para realizar una gran compra a un productor. De lo que sea. Desde naranjas a seguros. De plazas de garaje a bicicletas. De móviles al suministro eléctrico de todo un año. Son todos ejemplos reales.

Las compras cooperativas surgieron en China pero alcanzaron gran notoriedad tras la compra colectiva de energía eléctrica que se realizó hace unos años en Reino Unido. Unos 300.000 ciudadanos británicos se juntaron para obtener un mejor trato a la hora de contratar energía y lo consiguieron.

Compras cooperativas en La buena vida

En La buena vida creemos en las compras cooperativas. En estos dos años, cuando iniciamos esta aventura que explora nuevas fórmulas de consumo, hemos comprobado que cuando los consumidores trabajamos junto al productor surgen tratos buenos que no sólo benefician a ambos sino que además contribuyen a mantener proyectos que plantean otra forma de producir, que cuidan el entorno y que ofrecen alternativas laborales cerca de nosotros. Además, su éxito atiza la aparición de nuevos proyectos con el mismo espíritu.

Por eso, además de nuestro mercado mensual, mantenemos un sistema de compras cooperativas on-line. Cada semana un producto nuevo, de naranjas a aceite. De bizcochos a cerveza artesana.

Somos una comunidad con más de 15.000 miembros, que sigue creciendo y que quiere crecer mucho más. Somos consumidores que buscamos no solo buena comida, sino comida buena. Comida que tenga impacto social y ambiental en nuestro entorno. Que esté rica, que tenga calidad, que se ha haya producido cerca y con criterios sostenibles.

Y que tenga cara, la de quien lo hace y la de su familia.

Pongámonos cara los unos a los otros.

¿Cómo participar?

Si eres un consumidor como nosotras, lo tienes muy fácil. Solo tienes que inscribirte en nuestra newsletter. Cada semana, te contamos las compras cooperativas disponibles, además de contenido de interés y noticias para que estés al tanto sobre nuevas formas de consumo. También recibimos vuestras sugerencias y peticiones para que las compras se adapten al máximo a las necesidades de todas y todos.

Si eres productor, hablemos. Buscamos todo tipo de productos con calidad y alma, producidos cerca nuestro de forma artesana y sostenible. Acordamos un precio razonable para ambas partes, buscamos la mejor manera de entregar a domicilio los pedidos y fijamos un plazo para que los consumidores se inscriban en la compra y otro para entregar el producto en casa. Normalmente, todo el proceso se resuelve en 15 días. Si estás de acuerdo con el trato, lo demás está en nuestra mano: contarlo, contarlo y contarlo para que llegue al mayor número posible de personas en todo el país.

¿Quieres conocer todas las condiciones? Hablemos >> larisa [@] ephimera.org