¿Cuánta sal debemos consumir?

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Ahora que los nutricionistas han puesto en su punto de mira el consumo de azúcar, parece que se nos ha olvidado algo que durante años dábamos por hecho: pasarse con la sal no es demasiado saludable ¿Cuánta sal debemos consumir?

Nuestro cuerpo necesita sal o, para ser exactos, necesita el sodio que aporta. Tiene infinidad de propiedades si se toma con moderación. Entre otras, ayuda a controlar el nivel de azúcar, al mejorar la sensibilidad de la insulina, y mantiene a raya el Ph del estómago.

¿Cuál es la cantidad recomendada de sal al día?

Los expertos señalan que lo mejor es escuchar al cuerpo a la hora de sazonar. Si necesita más sal, te la pedirá. No obstante, hay barreras que no conviene traspasar: a partir de los 11 años, se recomienda no ingerir más de seis gramos de sal al día. Es más o menos lo que cabe en una cucharita.

El problema es que, como el azúcar, muchas veces no sabemos cuánta sal estamos ingiriendo. El salero apenas aporta el 10% del total de la sal que ingerimos. En torno a un 15% viene directamente de los alimentos y, el resto, todo un 75%, proviene de alimentos que compramos en la tienda. De salsas a embutidos, de conservas a los cereales para el desayuno. Resulta interesante atender a la información que indican los envases. Un alimento bajo en sal no, por ejemplo, debería incluir más de 0,3 gramos por cada 100 gramos.

La regla general tiene sus excepciones. Si tu metabolismo es lento y tienen problemas con el funcionamiento del tiroides, quizá el médico te aconseje consumir un aporte extra de sal. Al contrario, si padeces del riñón o de hipertensión, es mejor que consultes antes de usar libremente la sal en las comidas.

¿Qué sal es mejor? 

Dicen los que saben de esto que es la mejor opción es la sal sin refinar, por su tico aporte de minerales y por no incluir aditivos. A partir de aquí, la decisión está en tu mano ya que, al parecer, los aportes nutricionales de una sal proveniente de tal o cual lejana cordillera no son mucho mejores que sales gestadas en tu entorno y que, a menudo, tienen una bonita historia de recuperación del paisaje y de economía local. Es el caso de la sal de Añana, extraída de manantiales salados cerca de Vitoria.

En la Buena Vida apostamos por que nuestros ingredientes desprendan un gran sabor utilizando la cantidad de sal apropiada.