Como ya os adelantábamos en la cantina de La Buena Vida decidimos buscar una opción interesante y divertida para reutilizar nuestras botellas diseñando mobiliario para nuestro espacio. Nos pusimos manos a la obra buscando información y nos interesamos en la escuela Arte Diez, ya que conocíamos algunos de sus trabajos anteriores realizados con residuos de plásticos y otros materiales. Tras contactar con José Luis Espinosa, profesor en el Ciclo Formativo de Diseño Mobiliario, de Enseñanzas Artísticas, que estuvo encantado de participar en esta iniciativa, así que todos nos pusimos manos a la obra.

En La Buena Vida comenzamos a guardar los residuos de botellas y bidones de plástico que generamos hasta tener suficiente material. Mientras tanto, los alumnos que cursan la asignatura Proyectos de Mobiliario en segundo curso, trabajaban en los posibles diseños. La realidad es que este paso resultó un poco difícil al no disponer de demasiada información acerca de las características de los plásticos que les entregaríamos.

Una vez acumulado todo el material necesario, los alumnos recogieron las botellas y analizaron la resistencia de cada uno de los plásticos disponibles, ya que era sumamente importante este aspecto para comenzar a diseñar y trabajar en la búsqueda de un resultado óptimo.

De esta manera, como nos cuenta Esther Sánchez, el estudio y la investigación de las características de los plásticos fue una ardua tarea. El grupo investigó la deformación que podrían sufrir las distintas piezas, motivo por el que muchos de los diseños tuvieron que ser desechados para crear alternativas en función de la resistencia y las formas de las botellas.

 

Conocemos las distintas piezas de nuestro mobiliario

¿Qué te parece tener una silla basada en la serie “Easy Edges” de Frank Gehry, rediseñada con plástico?  A nosotros nos ha encantado. Como nos explica Fernando Arroyo, está realizado con peticonos, es decir diseños hechos a base de botellas PET. En este caso, Fernando ha dado mayor consistencia a la parte superior de la silla rellenando las botellas con papel de periódico y una barra de refuerzo. El acabado, tanto en funcionalidad como en el acabado final, es genial.

 

Para los más cerveceros, estamos seguros de que os encantará esta original mesa diseñada con uno de nuestros bidones de cerveza. Como nos explica Diego Rodríguez, ha aprovechado la forma, resistencia y los raíles que hay en el interior del contenedor para añadir una superficie. Mediante un ranurado, varios cortes y alguna que otra técnica de experto, ha conseguido encajar las piezas con un excelente resultado.

Otra de las mesas que decoran nuestra cantina está realizada al completo con botellas de plástico, mediante la técnica del termoconformado, que consiste en modificar la forma del plástico aplicando calor. Introduciendo piezas de madera con la forma deseada, se aumenta la temperatura con una pistola de calor para modificar la estructura del plástico. De esta manera, la superficie ha quedado alistonada en la parte superior y han añadido resistencia a la mesa colocando las botellas con formas triangulares en las patas y la parte inferior.

 

Por último, una colorida mesa adorna nuestras instalaciones, también realizada con botellas de plásticos rellenas de papel, para dar mayor resistencia en el tiempo, y una superficie de madera. Cuenta con una única pata hecha con cuatro botellas centrales y una barra que le da mayor estabilidad. Además, dispone de unas chapas de madera en la base y unos botes de plásticos reforzados con cemento que nivelan la mesa.

Daniel López nos explica cómo han realizado dos taburetes que tuvieron que rediseñar, ya que los plásticos no eran lo suficientemente resistentes. La primera modificación fue la de eliminar el respaldo, que no soportaba el peso y también añadieron un acolchado en la base de la silla para dar más comodidad a nuestros clientes. Nosotros ya los hemos probado y os aseguramos que no vais a creer que estáis en taburetes hechos con botellas de plásticos.

¿Podéis imaginar una lámpara realizada con botellas de plástico? Nosotros nunca lo hubiéramos pensado, pero como veis en las imágenes, Alejandro Cuarán no sólo la ha imaginado, sino que la ha realizado para La Buena Vida. Apta para interior y exterior, Alejandro nos explica cómo ha sido el proceso, cuya dificultad estuvo en el pegado del material. En cuanto a la parte superior, donde se colocan las bombillas LED, están hechos con unos recortes sobrantes de las pruebas que realizaron los alumnos y han pintado el interior de blanco para simular una botella de leche y evitar que la luz deslumbre.

La Escuela de Arte Diez ya ha realizado otros proyectos, entre ellos para Matadero de Madrid, como nos cuentan los alumnos y pretenden seguir trabajando en la reutilización de diferentes residuos de plásticos. Como destaca Alejandro Cuarán, es importante la concienciación por parte de la población, “impulsando en las escuelas de diseño y en todo el sistema educativo la conciencia medioambiental y la lucha por cambiar el material, porque a la larga, nos afecta a todos”. Por ello, hay que seguir trabajando.

José Luis Espinosa nos explica que la iniciativa es perfecta desde el punto de vista didáctico, porque permite explorar y aplicar diferentes técnicas mediante la creatividad, dando una segunda vida a los residuos de plástico. En cuanto a este proyecto, no finaliza aquí, ahora es el momento de analizar los resultados del mobiliario para mejorar los aspectos que puedan no funcionar correcta y reforzar los puntos positivos en una segunda fase de perfeccionamiento.

En la cantina de La Buena Vida estamos encantados de formar parte de este equipo y seguiremos trabajando para reutilizar todo tipo de residuos.